miércoles, 1 de abril de 2009

Y ahora, ¿dónde enchufo el coche?

De hacerse realidad el objetivo del Gobierno, un batallón de vehículos ecológicos está a punto de desembarcar en nuestras ciudades. El ministro Miguel Sebastián cree que antes de 2014 podría haber más de un millón de vehículos verdes en la calle. El reto ahora es: ¿dónde enchufaremos esta nada despreciable cantidad de motores eléctricos?

Los fabricantes de automóviles han puesto el foco del desarrollo limpio del sector en una de las pilas que más cerca tenían: las baterías de los teléfonos móviles y ordenadores portátiles. Creen que pueden comprimirlas estas piezas de ión-litio lo suficiente como para que quepan en los maleteros y den autonomía suficiente para circular hasta 200 kilómetros sin necesidad de parar a enchufar. Recargar el coche de esta forma costará 1, 5 euros por cada 100 kilómetros. Lo que, en estos tiempos de crisis, no es argumento para desechar.

Pero, ¿estarán a tiempo los enchufes suficientes donde conectar el vehículo verde? El éxito de que el coche eléctrico prospere (luego llegarán los de hidrógeno y hasta los solares) reside, entonces, en que las energías renovables aporten la electricidad a las baterías. Pero también en las llamadas redes inteligentes (smart grids): un sistema de electricidad que conectará a los conductores con la red, de forma que los coches aporten electricidad al sistema cuando les sobre, y que el sistema añada energía a las baterías cuando están descargadas.

Para que las instalaciones funcionen, las compañías eléctricas avisan de que hay que aprovechar al máximo las llamadas horas valle (de noche), cuando el consumo es menor. Otras ciudades como Londres y las principales urbes de Israel ya han puesto en marcha iniciativas en esta dirección. El país asiático colocará 500.00o puntos de recarga para coches eléctricos antes de final de año.

La capital británica, por su parte, ya ha dado pasos importantes en este sentido: los coches eléctricos, que circulan desde 2006, tienen incentivos. El ayuntamiento establece una tarifa anual, de 400 euros, con la que los conductores ecológicos pueden aparcar y recargar sus baterías tantas veces como necesitan. Pues eso. Ahora, y la expresión viene al caso, toca ponerse las pilas.

Por Eva San Martín, redactora jefa de Ambientum.com

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