lunes, 8 de junio de 2009

Indignación ecologista por la prórroga de Garoña

La decisión del Consejo de Seguridad Nuclear de prorrogar otros diez años la vida de la central nuclear de Garoña (Burgos) ha hecho levantar los sables de las organizaciones ecologistas españolas. Garoña no es sólo la estación más vetusta de las ocho que operan en España (lleva funcionando desde 1971) sino que además es la que menos energía aporta al llamo mix energético, ya que apenas aportó un 1,3% de la energía en 2008, y su porcentaje decrece con los años.

Decisión política

Pero la indignación de las agrupaciones ecologistas no sólo se debe al respaldarazo que recibe un tipo de energía, la nuclear, a la que se oponen diametralmente, en buena medida motivada por la falta de seguridad que las atribuyen y los sucesivos episodios de escapes. Sino que, además, acusan al pleno del Consejo de estar politizado.

Creen que han dilatado la decisión hasta última hora para influir lo menos posible en las elecciones al Parlamento Europeo que se celebraban este domingo. El Consejo apuró el plazo límite de su dictamen hasta el mismo viernes 5 de junio, día en que finalizaba el plazo máxiomo para remitir su informe al Ministerio de Industria.

Enfado y quejas

Los ecologistas no ocultan su enfado. Y, avisan, que no descartan movilizaciones en caso de que el Gobierno, quien ahora tiene la última palabra sobre el futuro de garoña, revalide la opinión del Consejo Nuclear.



Por Eva San Martín, jefa de redacción de Ambientum.com
esanmartin@ambientum.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario