viernes, 16 de julio de 2010

¿Tuvo padre mi filete?


La pasada semana el Parlamento Europeo, a través de una nota de prensa, hacía pública su oposición al uso de animales clonados con fines alimenticios. Según el comunicado del PE, “ para los alimentos obtenidos a partir de nuevos procesos de producción, que tradicionalmente sólo se consumen fuera de la UE (Unión Europea), actualmente no hay legislación específica que autorice o prohíba su consumo, en concreto de carne y productos lácteos procedentes de animales clonados. El Parlamento Europeo deja claro que "la elaboración de alimentos a partir de animales clonados y su descendencia debe excluirse" de este reglamento, al contrario de lo que sugieren la Comisión y el Consejo.

Primero, me gustaría detenerme en la porción de frase “los alimentos obtenidos a partir de nuevos procesos de producción tradicionalmente sólo se consumen fuera de la UE” ¿Debemos concluir con esta cita que fuera de la Unión Europea se están consumiendo cotidianamente animales clonados? Jamás me habría imaginado que la vieja Dolly, el cerdo Millie y todos sus clónicos camaradas acabarían hechos filetes en alguna aceitosa parrilla de Kiev o de Calcuta. Esperaba un final más romántico para los protagonistas de tantos telediarios de finales de los 90. Tampoco me tranquiliza aquello de que no haya aún una legislación específica que autorice o prohíba su consumo.

¿Debemos concluir pues que es posible que esa aceitosa parrilla de Kiev pueda estar en la esquina de nuestra propia calle? Algo que tampoco añade optimismo a la cuestión es que la Comisión Europea y el Consejo Europeo no están de acuerdo con la sugerencia del Parlamento Europeo de excluir totalmente la elaboración de alimentos a partir de animales clonados. Afortunadamente una mayoría clara en el Parlamento Europeo apoya las objeciones éticas a la producción industrial de carne clonada ya que los animales clonados sufren altos índices de enfermedades, malformaciones y muerte prematura. Ante este panorama los diputados han pedido que haya una regulación apropiada.

Leyendo el texto del PE sobre el control al que ha de someterse a los animales clonados para su uso alimenticio, lo único que alcanzo a concluir es que existen grandes diferencias y opiniones en nuestros mandatarios sobre esta cuestión. Desde la oveja Dolly han pasado 14 años . ¿Son tantos ya los animales clonados que se han insertado dentro de los procesos comunes de producción alimentaria? Si es así, ¿cuáles son las consecuencias de este tipo de alimentación? Este torrente de preguntas me invade a la vez que mastico un jugoso filete de lomo de cerdo. Y mientras lo hago me pregunto si mi porcino amigo alguna vez tuvo madre o nació de una probeta en un lúgubre laboratorio. Antes de que se apaguen mis pensamientos, me sorprendo a mí mismo rebañando un plato vacío.

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