viernes, 29 de octubre de 2010

Cuando el mar tomó la tierra

Las aves marchan en desbandada hacia el interior. Manadas de animales huyen despavoridos camino de las montañas. Una extraña e inesperada brisa húmeda agita los árboles y los letreros colgantes de los establecimientos del paseo marítimo. El mar se retira varios metros súbitamente. Miradas cruzadas. Confusas. Nerviosas. Tañe la campana de un pequeño y oscilante esquife. Y la dorada y fina arena de la playa se levanta como si quisiera huir también.

Y se hace el silencio. El silencio ahogado. La demoledora fuerza de millones de metros cúbicos de agua salada que todo lo engulle. 6 metros de altura en continuo torrente. No hay dique que lo soporte ni presa que lo frene. Muchos ya han partido hacia las tierras altas, pero otros no han tenido esa suerte, y perecen arrastrados por el infame flujo. Se cuentan por decenas, por cientos. Y no hay nada que se pueda hacer. El otrora bello y manso lecho salpimentado de Sumatra se ha convertido en una gigantesca red que todo lo atrapa. No se puede escapar ante las violentas acometidas del Índico. Mientras, el fondo marino se estremece. Las implacables y rítmicas sacudidas no cesan. Y la tierra tirita hasta elevar los sismógrafos hasta los 7,5 grados en la escala de Richter.

Y pasó el tsunami, arrastrando todo lo que encontró a su paso. Ahora lo que inunda la isla son las víctimas de la devastadora ola. Asesina entre asesinas. Prima hermana de la que segó la vida de más de 250.000 personas en Indonesia en 2004. Dicen que los sistemas de detección de tsunamis no estaban operativos en el momento del terremoto del pasado lunes. Tampoco lo estaban en 2004. Yo me pregunto cuándo lo estarán. Me pregunto si, en algún momento, lo han estado. Y si habrá que esperar hasta la próxima tragedia para que lo estén. Sea como fuere, el Cinturón de Fuego del Pacífico sigue activo, y la zona de subdución asociada a dicho cinturón no va a detenerse. Lo cual significa que van a seguir produciéndose enormes terremotos, que se asociarán con catastróficos tsunamis.

Para este tipo de fenómenos, es difícil estar prevenido, pero es posible adelantarse a los acontecimientos y buscar alternativas, modernizarse. Que hoy la población de Sumatra está en la cresta de la ola. Y no lo está disfrutando, precisamente.

2 comentarios:

  1. Es de agradecer que temas tan escabrosos y desconocidos sean narrados de manera accesible, directa y además veraz. Bravo por el reportaje. Lucía.

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