sábado, 23 de octubre de 2010

El ac-oso

La lacra de la violencia de género y el acoso ha llegado al reino animal. Knut,  el oso más famoso de Alemania, que fue repudiado por su madre cuando nació y posteriormente criado y amamantado mediante biberones por los cuidadores del zoológico de Berlín, está siendo acosado por tres hembras, entre ellas su madre, desde que lo trasladaron a la jaula de adultos de este zoo.

Debe ser duro para el pobre oso polar. No hay duda de que su vida no está siendo un camino de rosas, sino más bien un valle de lágrimas. Nace y su madre lo expulsa de la manada. Lo primero que experimenta el pequeño osezno en sus carnes es el desconsuelo de sentirse excluido de su propia familia. Más tarde, tiene que aprender a vivir con los humanos, que para un animal que puede llegar a pesar 800 kg no es nada fácil. Sería como si nosotros pretendiéramos vivir y formar parte de una familia de Fox Terriers. Seguro que al final se nos pegaba algo. 

El caso es que éste no ha sido el único problema de la plantígrada celebridad desde que nació en el cautiverio del zoo berlinés. En junio de este año saltó la descorazonadora noticia de que el joven Knut se estaba volviendo loco. El oso saludaba compulsivamente con sus zarpas a todos los turistas que se acercaban a verlo, sacaba la lengua sin parar y caminaba de un lado a otro sin sentido. Desorden de la personalidad lo llamaron. 

Parece habitual que los osos que han sido criados entre humanos presenten este tipo de desórdenes en su conducta. Un caso parecido al de Tarzán de los Monos, pero a la inversa. El polar mamífero se siente uno de nosotros y así parecen percibirlo sus hermanos y hermanas, que lo tratan como si de un proscrito se tratara. Un bicho raro. 

Pero en fin, como diría Billy Wilder, nadie es perfecto, y los osos del zoo de Berlín tendrán que aceptar a Knut tal y como es. Porque, al fin y al cabo, es uno de los suyos. Que no lo aparten porque tenga otra política, otra educación u otras costumbres. Porque para eso ya estamos los humanos. 

1 comentario:

  1. La historia del oso Knut comienza en el mismo momento de su alumbramiento. Nacieron dos osos, que su madre ignoró, abandonándolos en un rincón de su habitáculo para que murieran. El hermano de Knut murió pronto, pero no Knut, que resistió el trato agresivo de su madre, que lo maltrataba como si quisiera hacerle daño. Inmediatamente saltan las alarmas en el zoo de Berlín: hay que proteger el osezno de su malvada madre. Se toma la decisión de aislarlo, alimentarlo con biberón y darle todos los cuidados precisos, como si de un humano se tratara. Inmediatamente surgen voces que alertan de una posible "humanización" del plantígrado y de la imposibilidad futura de su convivencia con otros animales de su especie. Incluso llegan a recomendar que el cachorro sea eliminado. Tras esta amenaza, se produce una explosión mediática en torno a Knut en la que no faltó, por supuesto, la inevitable procesión de escolares lacrimosos y enternecidos ante la imagen del pobre cachorro semihumano, al que ya ven en el "corredor de la muerte"
    Al final, a la hora de reunir a Knut con sus congéneres ha ocurrido lo que ya algunos advirtieron. Sus familiares no lo quieren. Incluso se diría que supone una amenaza para ellos a juzgar por lo agresivo de su actitud frente a él.
    Bueno, y ahora ¿qué?... Probablemente el pobre Knut no entienda lo que le está pasando pero ¿que vio su madre en él al nacer? ¿por qué lo rechazó tan violentamente? ¿y por qué siguen sin quererlo?
    Quizás el verdadero nombre del oso no sea Knut, sino Damien.

    ResponderEliminar