domingo, 10 de octubre de 2010

Freaks animalia


La cabra que da leche con tela de araña retoza en su corral mientras el cerdo capaz de producir células para tratar la diabetes disfruta bajo el sol y se revuelca en su chiquero. Junto a ellos, el famosísimo salmón “Frankeinpez” crece y crece por momentos en su estanque.

Todos estos nuevos freaks del reino animal han compartido esta semana protagonismo en la cumbre de ganado genéticamente modificado de Sioux Falls (Dakota del Sur , EEUU), ante la atenta mirada de los profesionales del sector y de los cientos de curiosos que se han arremolinado alrededor de nuestros modificados protagonistas.

Dicen que la ingeniería genética puede dar soluciones a muchos de los problemas del mundo. Enfermedades o hambre podrían ser atenuadas gracias al trabajo de los científicos genetistas. La mezcla de caracteres genéticos entre diferentes especies, a priori radicalmente distintas, pueden ayudar a la humanidad. En China, un país que según las estimaciones llegará hasta los 1.500 millones de habitantes en 2030, están estudiando la clonación de cerdos modificados con genes de jabalí para obtener individuos que crezcan más, más rápido, y con menos recursos. Una variante del arroz, que necesita menos tierra y menos agua para dar el mismo rendimiento, es ya una realidad y es sólo cuestión de tiempo que esta especie se propague por todo el país.

Evidentemente, ante una aberración genética como la que estamos tratando, no faltan las críticas. La comunidad Avaaz y Greenpeace han reunido 1.000.000 de firmas de ciudadanos europeos contra los transgénicos. Para Greenpeace, "la biotecnología en sí no es mala, sino el uso económico que se hace de ella". Junto a una tecnología como ésta, se concentran enormes inversiones y existen grupos de poder y lobbys que buscan un beneficio. Es ley de vida. La empresa Aquabounty Technologies, responsable de la creación de "Frankeinpez", ha invertido 60 millones de euros y 15 años de trabajo en el supersalmón. Sería ingenuo pensar que no esperan recuperar la inversión, a costa de su comercialización. Ahora bien, cuando la influencia de las investigaciones afecta al medio ambiente, es necesario atender y ser cuidadoso.

Si unas decenas de supersalmones transgénicos fértiles escaparan de las piscifactorías y salieran al mar, serían capaces de fecundar al resto de salmones libres. En poco tiempo, la antigua especie podría desaparecer para dar paso a la nueva. ¿Qué consecuencias tendría este intercambio para el medio ambiente? Variaciones en la cadena alimenticia, substitución de presas para los depredadores, agotamiento de recursos, reproducción desmesurada o nichos ecológicos cambiantes podrían dar lugar a un nuevo orden natural donde los freaks artifiales podrían hacerse con el control. 


La investigación genética suscita tantas esperanzas como dudas en este momento, el inicial, donde las leyes y las administraciones están todavía formándose y estableciendo opiniones y pensares. Hemos de proteger al medio ambiente y a nosotros mismos, y hacer todo lo posible por prepararnos ante el futuro que se nos viene encima. ¿Pero a qué precio? Muchos se plantean hasta qué punto tiene el hombre derecho a modificar la naturaleza para su propio beneficio. Innumerables líneas de debate e interminables deliberaciones están actualmente abiertas al respecto. Y yo pienso en ello, mientras imagino un futuro donde mi perro podrá curarme la gripe con su saliva y los tomates de mi huerta, quitarme las ganas de fumar. No estoy seguro de que ése sea el destino que me gustaría para mi perro, pero sí lo estoy de que muchos fumadores agradecerán curar su adicción mientras degustan una "deliciosa" ensalada. Pero, ¿qué hay del tomate, y del perro? ¿Alguien les preguntó su opinión? Como no hablan es fácil decidir por ellos. Habrá que esperar a que los diseñen para que lo hagan. Mientras, a nuestro aire. Como de costumbre.

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