viernes, 1 de octubre de 2010

Nuevos horizontes

Aquí la aeronave de recocimiento Entropy-C11, comandante de abordo Rhyno Watson llamando a la estación central de comunicaciones de la superficie de Gliese 581-G. Sobrevolamos la atmósfera de Theorn 23-H. Todo parece tranquilo desde aquí arriba. Las estimaciones de nuestros científicos parecen acertadas. Podemos observar enormes masas boscosas y gigantescos océanos. Las corrientes fluviales surcan los valles y laderas como ciclópeas venas azules. El espesor y condiciones de la ozonosfera indican la óptima capacidad del planeta para absorber la radiación exterior. Quizá éste sea el lugar que tanto hemos estado buscando; el lugar que, en un futuro no muy lejano, albergará a nuestra civilización.

Han pasado 5.500 años desde que los humanos abandonamos nuestro amado planeta Tierra rumbo a Gliese 581-G. La sobrepoblación,  la falta de recursos, los desastres naturales, las plagas y las guerras desembocaron en una nueva Arca de Noé. Un grupo de elegidos y representantes de todas las culturas terrestres emigraron de nuestro astro-origen hacia el nuevo planeta habitable. Sólo unos pocos partieron, el resto permaneció allí. La población alcanzaba en esos días los 30.000 millones de seres. 30.000 millones de almas en un planeta muerto.

 Hoy, ascienden a 60.000 millones los habitantes de Gliese 581-G, un planeta ligeramente mayor que la Tierra y de similares características. Ha vuelto a ocurrir. Hemos vuelto a hacerlo. Nuestro segundo hogar está agotado, está harto. Hemos acabado con sus recursos, destruido sus ecosistemas, contaminado sus espacios, corrompido su alma.  Sin duda es cierto aquello de “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

Ahora me encuentro ante la maravillosa visión de un planeta virgen y lleno de vida. Soy un privilegiado. He cumplido mi misión y he encontrado aquello que generación tras generación llevamos tanto tiempo buscando: un nuevo hogar. Pero, ¿hasta cuándo va a durar esto? ¿Cuánto tardaremos en acabar con este vergel para transformarlo en un erial? Y cuando lo hagamos, ¿iremos a buscar otro, verdad?

Aquí comandante Rhyno Watson desde mi puesto en la aeronave de reconocimiento Entropy-C11. A partir de este momento las comunicaciones con Gliese 581-G quedan cerradas. He destruido todas las rutas de posicionamiento y localización del nuevo planeta habitable. Todos los archivos han sido borrados. Al igual que ocurrirá con esta aeronave y con todo lo que contiene. Fin de la conexión. 

4 comentarios:

  1. El comandanhte Rhyno Watson sublima el concepto, tan humano, de destrucción, hasta su máxima expresión: se destruye a sí mismo. De ésta menera hurta a esa nueva generación de humanos la posibilidad de aplicar su capacidad de aprendizaje colonizando el nuevo planeta, sobre las bases del respeto hacia el medio y hacia ellos mismos. El comandante Watson no cree en el género humano. No cree en su capacidad para enmendar errores anteriores ni en convivir en régimen de igualdad con el entorno natural. Su visión del futuro es un nuevo desastre, un "déjà vu" en el que no quiere participar. Sin duda el comandante Watson pasa por una fase profundamente depresiva porque no se le ocurrió pensar: "bueno,vamos a tener otra oportunidad, y es posible que "a la tercera sea la vencida"
    Creo que a los humanos que viajaban en el "arca de Noé" les habría gustado que el comandante Watson les hubiera dado otra oportunidad.

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  2. En mi opinión Watson , muy a nuestro pesar , ha ganado un tiempo precioso para que antes de que vuelvan a ubicar el planeta Gliese , las nuevas generaciones del planeta tierra , asuman que es fundamental empezar de cero entendiendo que la naturaleza debe ser explotada con racionalidad.
    Lanzo una pregunta al debate : ¿no deberíamos pasar un exámen de comportamiento antes de poder dar el salto a Gliese ?.

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  3. Lo malo es que en los exámenes también se puede hacer trampas !!!
    Al final se llenaría el planeta de tramposos y copiones !!!

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  4. Tramposos y copiones!! Me parece que de lo que se llenaría el planeta es de quienes pudieran pagar la entrada en ese arca, lo que podría perfectamente coincidir con quienes salen en los medios ensalzando delitos ambientales. Habría personas tomando decisiones sobre los criterios para obtener "el billete" que no soportarían no cumplir los requisitos.

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