domingo, 7 de noviembre de 2010

Todo a una carta

Apostar el todo por el todo por el caballo más veterano y agotado del plantel es un riesgo evidente. Podría funcionar, de grandes hitos está la historia llena. Pero cuando los demás participantes son más rápidos y no se juega en casa, las posibilidades de salir victorioso se reducen aún más.

El Gobierno se la jugó a la última carta, una carta tiznada y humeante. Y perdió. En su intento por establecer como prioritario el uso del carbón autóctono frente al importado, que se aprobó por Real Decreto el pasado 1 de octubre, el Ejecutivo se ha quedado sólo en Europa. 

Los recursos interpuestos por las principales eléctricas de España se han visto ratificados por el Tribunal de Luxemburgo, que ha paralizado la aprobación del Real Decreto del Carbón Autóctono, aplicando medidas cautelarísimas contra la reciente decisión de la Comisión Europea, que daba validez al Real Decreto español. 

La suspensión temporal del mandato responde a las denuncias que lo declaran como incompatible con la normativa europea e ilegal conforme al reglamento comunitario. Además, se ha declarado que el RD no responde a la necesidad real de asegurar el suministro energético nacional. 

Luego toda la actividad, que ha hecho hervir a la industria del carbón en las últimas semanas, se encuentra ahora mismo suspendida, como en estado de shock. En una inquietante calma, parecida a la que hay antes de una enorme tormenta. La decisión europea no sólo es aplaudida por las eléctricas, sino también por aquellos lugares, como Galicia, donde el uso del carbón autóctono habría significado un enorme perjuicio económico para su industria. Por otra parte, no se ha hecho esperar la respuesta de la patronal Carbunión, quien considera desastrosa la suspensión de su Real Decreto, por las numerosas empresas que desconocen si podrán mantener la producción de carbón. 

Pues bien, paralizado el Real Decreto del Carbón también han sido paralizadas las enormes inversiones públicas que iban a permitir mantener a flote a esta industria. Desde mi rincón puedo escuchar el borboteo en las reuniones de la Comisión Europea y del Consejo de Ministros. Las miradas se cruzan nerviosas y desorientadas. La incertidumbre del qué hacer flota azarosa en el aire. Y sobre los hombros de nuestros mandatarios el peso del tiempo perdido.

Tantos esfuerzos para redirigir hacia el mantenimiento de la industria del carbón unos presupuestos que deberían haber sido empleados en prepararla para su cierre y en la reinserción laboral de todos sus trabajadores han sido en balde. Ahora hay poco tiempo para reaccionar. Las medidas de contingencia no suelen salir bien, y las prisas no acostumbran a ser buenas consejeras. Pero así están las cosas. La apuesta está hecha y el caballo corre ya sobre la pista, renqueante y fatigado, perdiendo posiciones. Aunque la carrera aún no ha terminado. Veremos qué ocurre a la salida de la próxima curva. El perro viejo siempre guarda un as bajo la manga.

2 comentarios:

  1. El carbón fue fundamental como fuente de la energía que propició la llamada Revolución Industrial del siglo XIX. Ahora, en pleno siglo XXI estamos volviendo la vista hacia el carbón como fuente de anergía. Efectivamente. Se calcula que el petróleo se agotará dentro de unos 40 años y las reservas de gas natural desaparecerán dentro de unos 65 años. En cambio, al carbón le quedan por delante unos 165 años de vida. Entonces ¿cuál es le problema? Pues el gran poder contaminante del carbón, ya que la combustión del carbón produce grandes cantidades de C02, que es principal causante del efecto invernadero. Ante esta situación se están investigando métodos para eliminar este inconveniente por medio de una tecnología bautizada como "secuestro de CO2" Todo esto es, según mi opinión, es pan para hoy y hambre para mañana. Eso sin contar las ingentes cantidades de dinero que se invertirán en desarrollar una tecnología con fecha de caducidad. También las llamadas energías renovables presentan grandes inconvenientes, como ya se está viendo, por ejemplo, en el caso de la biomasa.
    Creo que, al margen de las reticencias y la "mala prensa" de que goza, la energía nuclear es, hoy por hoy, la única alternativa seria para cubrir las grandes demandas energéticas del futuro.

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  2. Estoy de acuerdo con lo de la energía nuclear, sí señor.
    Aprendamos a guardar los residuos y sigamos investigando sobre cómo mejorar la industria nuclear.

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