jueves, 24 de febrero de 2011

Viejos problemas, viejas soluciones

Una persona X quiere construirse una casa. Tiene varias maneras de hacerlo, pero opta por utilizar materiales considerados  tradicionales, como el adobe, la pizarra o el cemento natural. De esta forma, cuando su casa pase a “mejor vida” en un futuro, se podrán reutilizar las materias básicas. Aún no sabe si se la hará en la ciudad o en el campo, pero en este último caso, cuando abandone la casa, lo que quede de la vivienda será reabsorbido por el entorno. Además, decide que los materiales deben proceder de alguna cantera cercana, ya que así se minimiza la emisión de gases de efecto invernadero derivados del transporte y el gasto del traslado.

Esto es tan sólo una muestra de cómo las viejas costumbres se adaptan a las nuevas necesidades de la sociedad.

Las generaciones pasadas no contaban con la tecnología actual, por lo que para resolver ciertos problemas de supervivencia tenían que emplear el ingenio. Lo que actualmente se conoce como soluciones sostenibles, antiguamente eran preceptos básicos para conseguir, por ejemplo, calentar la casa en invierno o aprovechar al máximo las horas de luz solar.

Hoy en día se promueve la gestión forestal sostenible, cuando nuestros abuelos, si querían tener leña para el siguiente invierno, seleccionaban cuidadosamente qué tipo y cantidad de árboles tenían que cortar. Así se garantizaba el abastecimiento en los años posteriores.

Lo mismo ocurría con la pesca o la caza. Era prioritario dejar ejemplares para la siguiente temporada. Si se abusa de estos recursos, a la larga se agotan. Mientras los problemas que conlleva la sobreexplotación son hoy un campo desconocido para la mayoría, nuestros antepasados conocían los ciclos que se debían seguir si querían seguir comiendo.

La utilización de abono orgánico es otro ejemplo reseñable que combina sostenibilidad y tradición. Además de reciclar desechos orgánicos del ganado, el uso de este tipo de materia fertilizante aporta beneficios a los cultivos que difícilmente se pueden equiparar a los que tienen en el presente. A esto se le suma el modo de cultivo, dejando descansar la tierra para alargar la vida útil de los terrenos.

Hay multitud de casos que se pueden aplicar a situaciones que necesitan ser resueltas de forma consecuente con el medio ambiente. En ocasiones, sólo es necesario echar la vista atrás para encontrarlas, ya que hay problemas que tenían solución mucho antes.

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