viernes, 27 de mayo de 2011

Algas para todo

Los japonenses ya sabían mucho antes que nosotros que las algas eran algo más que una decoración (un tanto extraña, todo hay que decirlo) en las playas. Descubrieron hace mucho los beneficios que aportan al organismo al ingerirlas, entre los que se encuentran frenar la acción cancerígena y la mejora de las articulaciones. 

Pero su uso no se limita a la cocina. Las algas ocupan actualmente un importante puesto en la investigación… en todos los ámbitos.

Especialmente destacable es el campo de la energía, en el que hay abiertas multitud de investigaciones que buscan una aplicación práctica de las algas mediante su transformación en biocombustible. Además, en este sector las algas cuentan con la ventaja añadida de que no compiten con el mercado alimentario.

Por ejemplo, en España hay varios proyectos interesantes como el iniciado recientemente por el aeropuerto de Barajas, que se convertirá en la base de un centro de producción de carburante a partir de microalgas.

A nivel europeo también hay estudios comunitarios que centran sus esfuerzos en crear productos como etanol, biodiesel y bioproductos a gran escala a partir de las algas. Concretamente, el proyecto BIOFAT, en el que participan 5 países,  busca maximizar los beneficios de las algas a la vez que minimiza el impacto medioambiental en la búsqueda de un combustible más limpio.

Fuera del continente no se han quedado atrás. En Estados Unidos hay previsiones de que las algas eviten el 17% del petróleo que importa Estados Unidos para el transporte, por medio de cultivos de este organismo en estanques en la Costa del Golfo. También en Norteamérica se está investigando la posibilidad de utilizar las algas como agente limpiador de los residuos nucleares, lo que dada la situación de países como Japón y su central de Fukushima, tiene evidentes ventajas prácticas.

Precisamente en el continente asiático, concretamente en Singapur, se han presentado recientemente las primeras conclusiones del análisis de las necesidades energéticas y emisiones de dióxido de carbono del proceso de transformación de microalgas en biodiesel.

Todo esto es un indicador de un prometedor futuro en una alternativa energética con multitud de ventajas y pocos inconvenientes. Quizá los mayores problemas deriven de la posible contaminación por especies invasoras (no hay que olvidar el caso de la caulerpa taxifolia, que debido a un escape en un acuario en Mónaco invadió los fondo marinos mediterráneos con graves consecuencias para la fauna autóctona) o de que al ser humano se le vaya la mano y las algas acaben, como miles de especies, dañadas o extinguidas.

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