viernes, 10 de junio de 2011

La Teoría de la Ventana Rota

Existe una curiosa teoría que intenta dar una explicación a  determinadas acciones humanas, concretamente al vandalismo. Se llama la Teoría de la Ventana Rota.

Esta teoría se basa en un principio muy visual y fácil de comprender: una ventana rota en un edificio. Si la ventana no se repara inmediatamente o en un breve período de tiempo, es muy probable que los vándalos rompan las ventanas vecinas, al no existir ningún tipo de castigo económico o penal. Finalmente, la práctica totalidad de las ventanas del inmueble acabarán destrozadas. Esta estampa provoca una sensación de inseguridad que se materializará en la zona y se extenderá por el barrio (en un caso algo extremo, hay que decir).

Algo similar pasa con los “crímenes” contra el medio ambiente. Pongamos como ejemplo una acera en la que alguien ha dejado basura. En poco tiempo y si nadie la recoge, la basura habrá aumentado considerablemente su volumen, ya que la gente, si no se penaliza, tiende a imitar ese comportamiento aunque sea del todo incívico.

El problema es que no sólo ocurre con la basura: el aire y el agua tampoco se salvan de este tipo de comportamientos.

La estrategia a seguir para evitar que la teoría se cumpla es clara: hay que arreglar los problemas cuando todavía son pequeños. 

Por eso, ante comportamientos mínimamente agresivos con el medio ambiente hay que tener una actitud de tolerancia cero,  porque se “contagian” con extrema facilidad. La difusión de la responsabilidad (si todos lo hacen, yo también lo hago) sumada al desconocimiento de las consecuencias reales de ciertos actos no sólo perjudican el entorno, sino que afectan finalmente a las personas.

Y nadie quiere ventanas rotas en su edificio.

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