viernes, 29 de julio de 2011

Cosas inútiles

Nos hacen creer que necesitamos casi cualquier cosa, cuando la realidad es que el nivel de vida no disminuye por acaparar menos objetos que, en la mayoría de casos, tienen poca utilidad real.

Un ejemplo de despilfarro inútil son las archiconocidas Páginas Amarillas. En una era en la que Internet está presente en la mayoría de hogares, resulta bastante arcaico que aún se reparta la característica guía, con el consiguiente gasto de papel que implica. Porque, si somos sinceros ¿quién utiliza hoy en día (si es que hubo un tiempo pasado en el que se usó) ese enorme taco de papeles llenos de publicidad, pudiendo buscar con mayor rapidez en la web? Quizá esté bien para prensar flores, elevar la pantalla del ordenador o como mero recuerdo nostálgico en hogares que no saben muy bien qué hacer con ella, pero desde luego que no como fuente de datos empresarial.

Otro absurdo de este entorno consumista sin sentido en el que nos movemos son las botellas de agua de plástico, negocio que genera millones a las empresas que las venden y toneladas de basura que suponen un gasto de reciclaje fácilmente suprimible. Porque diversos estudios han demostrado que las cualidades del agua embotellada son equiparables al agua del grifo en multitud de ocasiones, especialmente en lugares donde el agua es de sobra conocida por sus niveles de calidad.

De igual manera, en los sitios en los que el agua presenta mayores problemas de potabilidad, siempre existe la opción de adquirirla en grandes cantidades. Esto es, a granel, ya que el agua no caduca y un bidón de varios litros puede conservarse durante un tiempo indefinido.

También existe la opción de la reutilización. Bien es cierto que no se recomienda reutilizar las botellas de plástico, pero existen alternativas amortizables en el mercado entre las que se encuentran botellas de cristal o metálicas con recubrimientos específicos.

Los carteles electorales tampoco se quedan atrás en grado de inutilidad. Aparte de que la mayoría de ciudadanos no cambian sus votos en base a fotografías de políticos sin información electoral relevante, los carteles ensucian las paredes y gastan una cantidad de papel que no se ve recompensada por los ansiados votos.

Y así podríamos detectar multitud de casos en los que el despilfarro de papel, plástico o madera no tienen suficiente razón de ser.   

1 comentario:

  1. Gastar por el mero hecho de hacerlo es una característica de esta sociedad despilfarradora en la que vivimos. Día a día veo botellas de plástico usadas y tiradas a la basura (en la mayor parte de empresas ni tan siquiera existen contenedores donde separar los residuos), vasitos de plástico o cartón del café que apenas duran tres sorbos que también van a la basura, cuando si la máquina permitiese seleccionar "bebida sin vaso", usando la propia taza evitaríamos usar un recurso que justo a continuación vamos a tirar.

    Los conocidos Post-it (TM), donde muchas veces se puede utilizar un simple papel usado, servilletas de papel cuando podemos utilizar las de tela... mascotas que despreciamos cuando llega el verano, han crecido y no nos viene bien llevarlas en el coche.

    Vivimos inmersos en una vorágine que convendría parar. Porque las vidas de usar y tirar que nos vende la televisión no son el único camino, ni el mejor. Porque no por consumir más se es más feliz.

    Saludos.

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