viernes, 23 de diciembre de 2011

Come sostenible

Ya que se acercan unas fechas “peligrosas” en lo que a comida se refiere, unos cuantos consejos sobre alimentación sostenible no vienen mal para, además de comer bien, hacerlo de forma responsable y respetuosa con el medio ambiente.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de preparar una comida navideña es el número de personas  que van a comer. De este modo se pueden calcular con más precisión las cantidades y se evitan las sobras abandonadas en el fondo de la nevera.

Para elegir los ingredientes, la mejor opción es fijarse en lo local: lo que se produce más cerca, además de ahorrar emisiones en el transporte y distribución, conserva sus cualidades organolépticas en mejor estado. A ello hay que sumar el impacto sobre la economía de la zona, siempre positivo. Si además los productos son de temporada y frescos (mejor que en conserva o congelados), se forma el tándem perfecto para saborear los alimentos en su estado óptimo. Es decir, que ser consciente de la procedencia y la fecha a la hora de hacer la compra repercute para bien en el resultado final.

La forma de cocinar tiene también un componente de sostenibilidad que se puede potenciar. Desde comer la fruta con piel o reutilizar el caldo de cocción hasta comerse la espina de los pescados pequeños, estos gestos contribuyen a reducir el impacto de las fiestas. Y si hay sobras, poner a prueba la imaginación y creatividad se en nuevos platos para no desaprovecharlas es casi una obligación.

Por último, una alternativa que además de reducir emisiones supone un beneficio para la salud es aumentar la cantidad de alimentos de origen vegetal, en especial todos aquellos que supongan un aporte proteico. Los animales destinados al consumo son responsables de una parte importante de las emisiones de GEI y en especial, de metano. Por otro lado, existen evidencias de que el consumo excesivo de carne y derivados son perjudiciales para el organismo, con lo que una mayor presencia de lo vegetal en los platos principales sólo aporta beneficios.

No hay que olvidar que, tras la comida, hay que recoger: separar cada residuo en su basura o poner el lavaplatos cuando esté lleno para no derrochar agua deberían ser ya hábitos totalmente interiorizados.

Es fácil disfrutar de la comida durante las Fiestas, pero no hay que olvidar que el medio ambiente sigue en el mismo lugar donde le dejamos y que es sencillo sumarlo a las celebraciones.

¡Feliz Navidad!

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