viernes, 17 de febrero de 2012

Las Capitales Verdes

En Europa existe una extendida conciencia ecológica, que se traduce en decenas de Directivas (algunas más agresivas que otras), acciones comunitarias y, por qué no, premios. Estos últimos quizá sean los que más motiven a los Estados a sacar adelante iniciativas de sostenibilidad, sobre todo cuando la recompensa es de carácter económico directa o indirectamente.

De entre los más conocidos destaca el premio Capital Verde Europea, que se otorga anualmente a una ciudad dentro de la UE que haya realizado el mayor esfuerzo por convertirse en una localidad medioambientalmente responsable. 

El premio aún tiene una corta historia: se ideó en 2008 con la finalidad de galardonar aquellas ciudades que asuman planes ambiciosos para mejorar aspectos como la calidad del aire, el reciclaje de basuras o la eficiencia energética, a la vez que fomenta la “competitividad” por convertirse en un ejemplo europeo de respeto a la naturaleza. Es decir, que no se premia a la ciudad más limpia (en ese caso, siempre ganarían los escandinavos), sino que se reconoce a las que mejor se ocupan del medio ambiente y del entorno vital de sus habitantes.

Además, el premio sirve de estímulo para que otras ciudades europeas sigan este tipo de actuaciones, ya que cada año la ciudad que ostenta la capitalidad ejerce de modelo de actuación verde y comparte sus prácticas públicamente.

Entre los beneficios que reporta ser elegida Capital Verde Europea se encuentra la mejora aún de la calidad de vida de sus ciudadanos, fomento del turismo y la creación empresas y empleo “verdes”. Además, tienen mayor facilidad para obtener  subvenciones europeas para mejorar el desarrollo sostenible urbano, como por ejemplo el programa LIFE+.

La primera ciudad distinguida con el honor fue la sueca Estocolmo en 2010, seguida de Hamburgo en Alemania en 2011 y de la española Vitoria-Gasteiz el presente año.

Vitoria, con 240.000 habitantes, aúna varias cualidades que le han hecho merecedora del premio. Está diseñada en círculos concéntricos (el llamado Anillo Verde), de manera que todos sus habitantes tienen un espacio natural cercano a sus viviendas. También cuenta con planes para el aumento del transporte público, disminución del gasto energético y el consumo de agua y la mejora de las tasas de reciclaje. Estos son solo algunos aspectos que hacen la capital del País Vasco un lugar comprometido y concienciado con el medio ambiente.

La próxima Capital Verde Europea, en 2013, será Nantes, en Francia.

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