viernes, 25 de mayo de 2012

Brotes verdes en la conservación del lince ibérico en España


Puede que entre los ejemplares de lince ibérico podamos encontrar a algunos de los pocos españoles que han mejorado su situación de 2008 a esta parte. La naturaleza no entiende de economía y, si bien el medio ambiente se está viendo gravemente afectado por la crisis global, unos felinos se han propuesto desafiar las circunstancias.

Tanto es así, que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha propuesto rebajar la protección de uno de nuestros animales más representativos (lo es, sí, aunque no vaya a ocupar la franja gualda de nuestra bandera en los estadios de la próxima Eurocopa). Si bien es cierto que no hay que lanzar las campanas al vuelo por este hecho (ya que el descenso de categoría desde “en peligro crítico” a “en peligro de extinción” es como decir que el enfermo se encuentra estable dentro de la gravedad), no deja de ser una buena noticia que nuestro lince, por el que tanto se ha luchado y en el que tanto dinero se ha invertido, esté peleando por su supervivencia.


En los últimos meses ha habido luces y sombras en el entorno del lince ibérico. Entre las buenas noticias, el nacimiento de tres cachorros en el Centro de Cría en Cautividad de Zarza de Granadilla (Cáceres), los primeros en este lugar, que se suma así a los centros que han tenido éxito en este empeño. La heroína que hizo posible el alumbramiento, grabado en vídeo, se llama Farfara y nació en El Olivillo (Jaén) hace tres años. Esto demuestra el funcionamiento del sistema de cría en nuestro país.

Pero tener a los linces en cautividad para que se reproduzcan no tendría sentido si luego no son capaces de vivir en el medio natural. Hace unos días, se dio a conocer que una cámara de foto-trampeo había capturado la imagen de un lince en libertad en el sur de la provincia de Ciudad Real. No obstante, estas noticias hay que tomarlas con cautela, ya que la fotografía de un ejemplar en una región no es necesariamente indicativo de que allí haya poblaciones y, menos aún, crías.

Claro que, como todo hijo de vecino, los linces también son susceptibles de sufrir accidentes. Así ha ocurrido en Córdoba y Huelva, donde sendas hembras fueron halladas muertas, posiblemente atropelladas. El ejemplar cordobés había sido liberado a principios de año en la zona de reintroducción de Guadalmellato, en Córdoba. Esto no deja de ser parte de la propia dinámica de la vida y no debe ser un impedimento para pensar que la conservación del lince es una de las pocas cosas que, a día de hoy, funcionan bien en este país.

España tiene algo más de lo que sentirse orgullosa, aparte de los éxitos deportivos o la fama de la cocina mediterránea: nuestro querido lince ibérico, todo un luchador, está saliendo adelante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario