viernes, 5 de octubre de 2012

Upcycling, el reciclaje de diseño


Que reciclar es bueno ya lo sabemos. Pero ¿qué tal plantearse otro tipo de segunda vida para los deshechos? Eso es lo que pretende el upcycling, que no es más que el proceso de transformación de los residuos en objetos útiles para comenzar una nueva y mejorada vida.

Literalmente, la palabra upcycling se traduce como “supra-reciclaje”, lo que cobra sentido si tenemos en cuenta que no es un simple reciclaje, sino que añade un valor al menos igual o superior al elemento transformado.

Las ventajas medioambientales son las mismas que en el caso de un material reciclado/reutilizado: se reduce el consumo de materias primas, se minimiza la producción de basura y se alarga la vida de los productos.

Aparte de estos evidentes beneficios para el entorno, el upcycling supone un ahorro para el consumidor, que encuentra originales alternativas con un diseño diferente y además realiza una compra totalmente sostenible. A ello se suma el hecho de que con el upcycling, la imaginación tiene un amplio campo en el que expandirse, y no debería descartarse como una opción de empleo con mucho futuro en el sector verde.

Entre los ejemplos más clásicos (aunque llamarlo así tiene poco sentido, las opciones son infinitas y en proceso de creación continuo) de esta tendencia se encuentra la fabricación de jarrones o macetas a partir de latas, botes y tarros, o la bisutería a partir de anillas de latas de refrescos y CDs.

Pero hay más. Mucho más, y muy original. Desde bolsos hechos con cinturones de seguriodad defectuosos, collares con lentes de gafas de sol, cinturones a partir de la goma de las mangueras (de muy difícil recuperación debido a sus características ignífugas) o plumíferos procedentes de monos de obra hasta muebles a base de palés, bancos con cajas de cartón, peluches de retales sueltos… el único límite es la imaginación.

Otra de las cosas positivas del supra-reciclaje es que cualquiera con un poco de maña puede hacer sus pinitos, y, quien sabe, venderlos en tiendas físicas u online. En YouTube hay multitud de tutoriales para todos los niveles de destreza. ¿Qué tal empezar con un ajedrez a partir de chapas? ¿Y si pruebas a decorar los sofás con tela de ropa que ya no usas? O hacer un mural para la habitación a base de recortes de revistas…

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