viernes, 15 de marzo de 2013

Situación actual de los niveles de agua subterránea en los acuíferos


A día de hoy, España se encuentra sumergida en un periodo de sequía. De hecho, el actual año hidrológico está siendo el más seco de los últimos 60 años. 

Situaciones similares acontecieron entre los años 1990 y 1995, excepto en 1991-92, y la registrada en el 2005.

No obstante, la meteorología determina que esta situación de ausencia de lluvias que afecta hoy en día a nuestro país se produce, frecuentemente, con una regularidad de diez años. Esta característica ha llegado a suceder de manera aleatoria en el tiempo. Es importante recalcar que el fenómeno, contrariamente a lo que se cree, no guarda relación con el reiterativo tema del cambio climático.

En el siguiente mapa se puede observar la situación de los niveles del agua en los acuíferos desde el último periodo de sequía.



La imagen representa la comparativa del nivel de agua subterránea en los acuíferos entre 2005 y 2011: El color azul indica el ascenso en la altura del nivel del agua; el color verde una situación de estabilidad; el rojo muestra la bajada de nivel respecto a 2005 y, por último, el color gris refleja una falta de información para el periodo considerado.

Sin embargo, la reserva hidráulica hoy en día está al 73,5% de su capacidad total, existiendo 40.684 hm³ de agua embalsada. Es decir, que se ha producido un aumento del 5,8% con respecto a los niveles de la pasada semana. A pesar de los optimistas datos, podría decirse que, al ser España un país con una pluviometría irregular, está condenado a sufrir crisis periódicas de sequía.

En detalle, la reserva por ámbitos con respecto a su capacidad total es la siguiente:

Cantábrico se encuentra al 82,1%.        
Miño-Sil al 82,4%.
Galicia Costa al 89,9%.
Cuencas internas del País Vasco al 95,2%.
Duero al 60,9%.
Tajo al 62,2%.
Guadiana al 83,4%.
Cuenca Atlántica Andaluza al 92,2%.
Guadalquivir al 92,4%.
Cuenca Mediterránea Andaluza al 77,9%.
Segura al 64,2%.
Júcar al 46,2%.
Ebro al 74,1%.
Cuencas internas de Cataluña al 65,0%.

Aunque los datos arrojan un atisbo de esperanza, nos encontramos en un estado relativo de alerta por las escasas precipitaciones del presente período hidrológico, con las consiguientes repercusiones en el agua almacenada de los embalses. A causa de lo cual, y al igual que en anteriores periodos de sequía, las aguas subterráneas se han presentado para muchos como la alternativa fácil, siendo explotadas por encima de sus valores medio. Esto se traduce en un descenso del nivel de agua en los acuíferos. No obstante, en los últimos meses las precipitaciones han sido abundantes en toda la Península. La máxima se ha producido en Santiago de Compostela, con 95,0 mm, por lo que este estado de alerta se ve menguado relativamente.

Es de especial interés mencionar que el agua subterránea es una gran fuente de recursos hídricos en gran parte del territorio nacional, a causa de la distribución espacial de los acuíferos y el volumen de agua que estos almacenan.

España se divide en 25 demarcaciones hidrográficas, y las cuencas hidrográficas, a su vez, se subdividen en masas de agua subterránea, suministrando más de 1.400 millones de metros cúbicos al año de agua potable y abasteciendo al 30% de la población. Asimismo, los regadíos alcanzan los 4.300 millones de metros cúbicos año, representando el 34% del total del uso agrícola.

¿Son el uso irracional del agua junto con el efecto invernadero por causas antrópicas, los responsables de la sequía? En respuesta a esta pregunta, podríamos decir que los hábitos de la población española guardan una estrecha relación con la sequía; no obstante, la sequía es fundamentalmente una consecuencia normal de la variabilidad meteorológica que caracteriza al clima mediterráneo.

A continuación se exponen las posibles causas de sequía en España:

Uso inadecuados de la tierra.
Elección errónea de las plantas, en especies y en variedad.
Métodos de cultivo.
Mala colección de las plantas de la rotación.
Mala gestión agrotecnologica.
Excesiva densidad de plantación.
Fertilización inadecuada.
Suministro de agua inadecuado.

Y sus posibles efectos:

Restricciones del abastecimiento de agua en Comunidades Autónomas concretas, como Sevilla, Cádiz o Palma de Mallorca.
Disminución económica anual en la producción agrícola respecto a los años anteriores y posteriores.
Mortandad de ictiofauna en embalses y de avifauna en humedales de interior.
Multiplicación de los seguros agrarios para el secano.
Asentamiento de las bases de incorporación de la gestión de sequías en el proceso de planificación general, en lugar de cómo situación de emergencia.

Del total del agua subterránea de la que hay información en el periodo analizado, el 80% se encuentra en una situación mejor o al menos similar a la existente en 2005 y, por tanto, no supone una restricción de suministro de agua para los diversos usos.

Pero un 20% de las masas de agua, distribuidas por ciertas provincias de España, se encuentran en una situación de nivel de agua subterránea más bajo que al finalizar la última sequía, por lo que en este caso y en estas zonas si será necesario un mayor control de su aprovechamiento.


Existen diferentes herramientas de gestión y planificación disponibles para tratar la sequía en el territorio español, algunas de las cuales han sido adoptadas durante los últimos meses. No obstante, no deberíamos olvidar que el verdadero protagonista de esta situación es el ser humano, tanto de las causas como de la posibilidad de solucionar o restringir este problema, ya que la sequía tiene efectos directos sobre la población. Además, tiene efectos económicos y medioambientales en países en vía de desarrollo como en países desarrollados.

De hecho, el ser humano está compuesto por tres cuartas partes de agua, y, al igual que nosotros, nuestro planeta es un ser vivo con necesidad de mantener su estabilidad hídrica por encima de unos límites establecidos para asegurar su salud y equilibrio.

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