viernes, 12 de abril de 2013

Perros abandonados y enfermos para elaborar piensos

La salud de personas y animales podría peligrar, si se confirma en unas semanas, la existencia de ADN de perro en harinas de piensos para animales de granja y domésticos que investiga a día de hoy el Seprona.

Debemos recordar que hace unos años ocurrió algo parecido con las vacas locas, cuyo pienso estaba adulterado. En este caso, los damnificados serían muchos y muy distintos, afectando a los animales domésticos, a sus dueños y también a los perros abandonados.

La investigación se centra en la búsqueda de la posible elaboración de pienso a partir de los cadáveres de animales, algunos enfermos o abandonados (perros y ovejas), que previamente, los respectivos dueños han autorizado su sacrificio, recogida e incineración en Galicia y posteriormente tratados en la fábrica salmantina de harinas de pienso para animales Fernando Corral e Hijos.

Esta investigación da comienzo con la actividad de las empresas de recogida de animales muertos, incluidas mascotas, en Galicia, como veterinarias, perreras, carnicerías o mataderos. Y finaliza con las empresas de incineración de mascotas, las cuales tienen al menos 20 expedientes por irregularidades, abiertos por la Xunta y la Junta de Castilla y León desde hace varios años.

Concretamente, y de forma paralela, la empresa gallega S.E.A., encargada de llevar a incinerar a Castilla y León los cadáveres recogidos en la zona de Vigo, ratifica textualmente que ellos han pagado por la destrucción de esos cadáveres, pero desconocen lo que la empresa hizo después con ellos.

Además, el Seprona avala que incluso la responsable de una de las denuncias recibió llamadas amenazantes, dejando evidencias de que algo ¨huele mal¨.

El grave problema es, que de confirmarse estas sospechas, estos presuntos piensos contaminados ya se habrían distribuido a un alto número de empresas, incluso algunas fuera de España, perjudicando considerablemente la salud de animales y humanos.

A partir de este terrible suceso, han salido a la luz casos anteriores relacionados, siendo evidente que la historia se repite o, mejor aún, que no tiene fin. Como en el caso que estamos tratando de los vecinos y dueños de mascotas incineradas en la zona de Vigo, tras considerar que habían sido estafados, después de que la Guardia Civil encontrase miles de cadáveres de perros en una fosa común de Val Miñor y en una nave industrial de As Neves.

Años antes, el director de una empresa harinera andaluza confirmo que una protectora de animales le suministraba cada sábado más de 40 cadáveres de perros. Por lo que cabe preguntarse si ya no podemos ni fiarnos de las protectoras de animales.

También existen otros casos similares, como el incidente de piensos adulterados en la piscifactoría Truchas del Umia. Los análisis realizados a las muestras de piensos detectaron que había sulfadiacina y oxitetraciclina. Estas sustancias se utilizan para eliminar bacterias y favorecer el engorde de los animales. No es el único caso y desgraciadamente tampoco será el último.

Éste increíble panorama, obviamente, ha disparado la voz de alarma social, que ha llevado a reclamar sus servicios a numerosas autoridades sanitarias y empresas de piensos de animales de granja y de mascotas que usan estas harinas.

La Unión Europea, a raíz de estos nuevos casos de dioxinas, sugiere que sea obligatorio realizar una inflexible separación entre la producción de grasas para uso industrial y las utilizadas para la fabricación de piensos. Lo inquietante es que no se hiciera ya, o al menos no de forma estricta.

De este modo, resulta obvio que no siempre el pienso que se da a los animales es de lo más sano. Asimismo, existen otras ilegales sustancias que comen los animales: antibióticos para que engorden, grasas para la elaboración de jabones, por no mencionar que prácticamente todos los piensos son transgénicos.

Desde Ambientum manifestamos nuestra preocupación y solidaridad ante esta perversión, puesto que resulta injustificable la existencia de restos de perros en el pienso de los animales de los cuales nos alimentamos, y también en la comida de nuestras mascotas. Y no solo eso, sino que del mismo modo resultaría amoral e inhumano la sentencia de indefensos perros abandonados a este infortunado destino. De ser cierto, afectaría de gran manera a la cadena alimentaria de animales y personas, de forma similar a la crisis de las vacas locas.

¿Sabemos lo que comen los animales?

La respuesta es NO, ya que no siempre el alimento que se les da a los animales de granja y mascotas es lo más sano.

Existe una ignorancia general indiscutible con el fin puro y duro, de unos pocos, de ganar así más dinero. Es decir, un maltrato animal con ánimo de lucro.

En relación a esta peripecia, se han recogido numerosas firmas de personas, que presuntamente llevaban a la fábrica de Salamanca miles de perros y otros restos de otros animales muertos. A pesar de ello, todavía hay bastante por hacer, tanto sobre el cambio de normativas como sobre la investigación, para saber la verdad de esta pavorosa historia para no dormir.

El consumidor ya no sólo se asombra ante las barbaridades que hacen unos pocos, sino que se queda sin palabras al descubrir que la normativa que vela por su alimentación y sus mascotas no es tan segura. 

No es coherente que a pesar del nivel de desarrollo de los países occidentales, el ser humano se permita el lujo y atrevimiento de realizar sacrificios y despieces de animales como aprovechamiento propio, beneficiándose de esta manera del sufrimiento de animales, olvidando q al fin y al cabo somos animales igual que ellos y que sin duda tenemos el deber de respetar sus vidas como si de las de nuestra especie se trataran.

2 comentarios:

  1. Es es un abuso compramos piensos,y no sabemos lo que nuestro perros comen.

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  2. Pfff totalmente de acuerdo con el compañero de arriba. Abuso total...

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