viernes, 10 de mayo de 2013

Las nuevas tecnologías, a servicio del mar


La contaminación oceánica y el cambio climático han despertado nuestra preocupación, no sólo por el estado general del entorno marino sino por el impacto en la seguridad de los alimentos que se extraen de nuestros mares.

Por todos es sabido que comer pescado es más saludable, al menos en teoría. Y decimos en teoría, ya que a pesar de que la legislación de la Unión Europea precisa que los consumidores pueden consultar el origen del pescado y del marisco antes de comprarlo, la mayoría de los restaurantes no están obligados a dar a conocer de dónde proviene el producto que comemos.

Como ya mencionamos en otra de las entradas de este blog, a causa de la crisis de la carne de caballo, que salió a la luz en 2012, gran cantidad de la ciudadanía se ha decantado notablemente por consumir cada vez más pescado y marisco.

El inconveniente para esta nueva tendencia radica en los distintos tipos de contaminantes que contiene el pescado y los crustáceos, como pueden ser: inorgánicos (antimonio, arsénico, cadmio, plomo, mercurio, selenio y sulfitos), y orgánicos, en forma de policlorobifenilos, dioxinas, distintos insecticidas organoclorados y varios contaminantes relacionados con la fase de procesamiento.

Es imprescindible mencionar que los productos procedentes de la acuicultura también presentan un riesgo potencial para los consumidores.

Pero ¿cómo es posible que nos olvidemos de lo contaminado del mar que esta por nuestra culpa?

Puede que sea porque existe muy poca información sobre los contaminantes que afectan a este tipo de alimentos, para los que las autoridades no han establecido máximos, o porque directamente, existe una escasa sensibilización y preocupación por este tema tan importante.

Para mejorar la seguridad de la fauna y flora marina frente a la contaminación, y reducir los riesgos que supone para la salud humana, ha surgido un proyecto muy interesante, llamado ECsafeSEAFOOD, a través del cual será posible evaluar la seguridad relacionada con distintos elementos contaminantes prioritarios no regulados y evaluar su influencia sobre la salud pública.

Este proyecto acrecentará la seguridad de los productos del mar en relación a las sustancias medioambientales contaminantes que pueden contener, y tasará el impacto que éstas generan en nuestra salud.

El proyecto ECsafeSEAFOOD aportará a los ciudadanos señas científicas, que valdrán para comenzar a desarrollar políticas comunes de seguridad alimentaria y políticas relativas al medio marino.

Proyecto Citclops

De forma paralela, la ciudadanía podrá vigilar la calidad de las aguas costeras con sus smartphones a través del proyecto europeo Citclops. Consiste en una plataforma donde cualquiera de nosotros podrá subir sus fotos de la superficie del mar. A continuación, un software interpretará los datos, y los resultados facilitarán la labor de los organismos que controlan el estado de las aguas marinas.

El objetivo de esta iniciativa es fomentar la participación de los ciudadanos en la vigilancia de nuestras aguas costeras mediante la interpretación de nuestras fotografías del mar.

La información resultante se remitirá a los responsables políticos para mejorar la gestión de las costas. Adicionalmente, el proyecto también podrá proporcionar recomendaciones a responsables de sectores como la energía, el transporte, la pesca, la salud y la planificación territorial.

Lo que todos debemos preguntarnos es que, a pesar de que surjan nuevas herramientas para controlar estas inaceptables situaciones, cómo es posible que el pescado y marisco que consumimos se encuentre tan contaminado y nuestras costas esquilmadas. En Ambientum nos decantamos rotundamente por la combinación de medio ambiente y tecnología para solventar estos problemas, como los ejemplos de ECsafeSEAFOOD y Citclops.

No hay comentarios:

Publicar un comentario