lunes, 23 de septiembre de 2013

Voluntariado en Kenia

Por Cayetana Recio Blitz

En la entrada del Blog de hoy, nos ha resultado interesante a la redacción de Ambientum, contaros mi experiencia en uno de los lugares más espectaculares del planeta, Kenia, por estar lleno de contrastes sociales, económicos y medioambientales.

Cuando se habla de desarrollo sostenible, muchas veces se nos olvida que éste, si llega, estará muy ligado a la reducción de la pobreza. Hasta que los seres humanos puedan satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, salud, vivienda, educación, etc será difícil que se pueda alcanzar la sostenibilidad ambiental. De hecho, uno de los objetivos que marcaba el Informe Brundtland en 1987 (el primero que habló de desarrollo sostenible) era un objetivo moral que está cada vez más lejos de cumplirse: renunciar a los niveles de consumo a los que no todos los individuos puedan aspirar.

He tenido la oportunidad de disfrutar de éste país al realizar un voluntariado en Nairobi. Nairobi es la capital y la ciudad más grande de Kenia, siendo centro político y financiero del país, con el mayor crecimiento, no sólo en Kenia sino de toda África.

Bajo mi punto de vista, Nairobi es un lugar perjudicado por la globalización y la corrupción de los gobernantes, con gran cantidad de lujos que tan solo disfrutan unos pocos, pero que todos conocen y ansían tener, considerando el medio ambiente como un bien que no tiene prioridad a pesar de su belleza y riqueza paisajística. Básicamente es un querer y no poder.


Me decanté por realizar un voluntariado en el centro de Las Hermanas de la Caridad en Huruma, un slam muy problemático,  repleto de miseria y pobreza, donde la calidad de vida no existe y en el que cada cual cultiva sus alimentos en los patios traseros de las chabolas y los vende en la calle rodeados de barro, moscas y escombros.

En el centro en el que colaboré, los voluntarios podiamos elegir el programa de orfanato de bebes de cero a un años, programa de niños hándicap o el de mujeres con problemas físicos y mentales.


Me encantaría poder hablaros de cada una de las personas y lugares que llegue a conocer allí, pero quiero hacer especial hincapié en dos personas muy especiales, que sin quererlo me enseñaron a vivir con el sentimiento de que no tengo derecho a no ser feliz.

Noela, silenciosa a primera vista, se vuelve cariñosa y risueña en las distancias cortas. Es tan pequeña que ni siquiera tiene unos pocos pelos rizados decorando su cabeza, y no sabe aun andar ya que tiene menos de 7 meses de edad. 
Es preciosa, con unos ojos negros en los que se puede ver a un maestro, miran atentos y sonríen a cuidadoras y hermanas misioneras de la caridad.
Nació junto a su hermano mellizo Noel. Su madre les metió en una bolsa de plástico, nada más nacer, y les arrojo a un río fangoso, repleto de desechos, aceites, cenizas de las basuras incineradas y cerdos enfermos. 
Noela tiene piernas largas y pies grandes que contrastan con su cuerpo escondido en un vestido al que le sobran volantes y lunares. Ésta princesa oscura me regaló abrazos y complicidad.  
A través de los barrotes metálicos de una cuna que es su hogar, la ves dormirse con el pulgar en la boca y sus enormes pestañas rindiéndose al sueño. De este modo, entre risas y llantos compartidos, descansa en ese oasis en medio del slam de Huruma donde la acogieron.
Es la protagonista de un cuento con final aún abierto, moviendo las manos en busca de un juguete colorido que agarrar, un pelo del que tirar o un cuello en el que protegerse.

Colins es fuerte y oscuro, con una grave discapacidad física. Tiene las manos grandes y una sonrisa blanca que no se apaga fácilmente. Tiene 10 años y es capaz de alimentarse solo aunque con dificultad y caminar hasta el lugar donde venían a buscarme al terminar el trabajo para despedirse. Sin duda lo calificaré de un fiel amigo, capaz de inclinarse de forma aparatosa, sostener una delicada margarita, y limitarse a olerla, sin causarle ningún desperfecto, mirándola con tanto respeto como el que jamás deberíamos dejar de tener sobre cada criatura que compone nuestro planeta. Es un gigante pero sufre como un niño que se transforma en poderoso cuando te coge y te envuelve con sus brazos disminuidos y se despide de ti cada día sabiendo que puede que nunca más regreses…
Natural y sencillo, no se avergüenza al saber que es huérfano y que su única familia son sus compañeros discapacitados y las Hermanas de la Caridad. Sólo algunas veces, más frágil, pestañea mirando hacia arriba y las palabras se le atragantan en la boca. Es entonces cuando se leen en su cara las cicatrices del alma.
Estas maravillosas personas tienen sueños, pero saben mejor que nadie que los sueños hay que andarlos. Por eso, se esfuerza cada día por sonreír y disfrutar de su vida, siendo su único problema su propia supervivencia.

En los alrededores del slam, se incineraban cada día toneladas de basuras de todo tipo, provocando un humo negro contaminado que envolvía todo el lugar, generando gran cantidad de enfermedades respiratorias y contaminación atmosférica.
Además, se venden todo tipo de baratijas coloridas aparentemente inútiles junto a los mataderos que exponen las piezas de carne colgadas de ganchos rodeadas de insectos. 
Existen zonas en las que los monos corretean libremente por los parques mientras los turistas les fotografían con sorpresa. 
Pero en definitiva, Huruma es un lugar en el que la seguridad y la vida no valen nada, muriendo cada día pedazos de este problemático slam.
Nairobi es también conocida como la capital de los safaris de África. Un lugar imprescindible de visitar es el Masái Mara;  es una reserva natural nacional situada al sudoeste de Kenia en la región del Serengueti, y es en realidad una continuación del parque nacional del Serengueti. Se llama así porque la tribu masái, habita dicha zona, y por el río Mara que lo cruza. Por lo que es realmente famoso este lugar, es por su fauna excepcional.

Tuve la suerte de poder disfrutar de la kilométrica migración de los ñus y poder dormir en tiendas de campaña rodeada de hienas hambrientas que sonreían a la luna llena.


A causa de las altas temperaturas, la irregularidad de las precipitaciones y la falta de normativas en materia de prevención de desastres naturales, se causan innumerables y extensos incendios, dentro incluso de los parques naturales de Kenia; de hecho, tuve ocasión de ver como uno de ellos avanzaba con rapidez a lo largo del Masái Mara, dejando enormes secuelas ambientales.

Yo, junto con la extraordinaria persona que me acompaño en esta inolvidable aventura, somos conscientes de que el mundo no se cambia en un voluntariado en África, sino desde cualquier lugar en tu día a día. En todo caso, aunque fue poco tiempo el que estuvimos allí, estamos muy contentos de la experiencia que vivimos en Huruma. Conocimos gente formidable, niños y adultos son encantadores y desde aquí les mandamos mucha suerte y un fuerte abrazo.

Con ilusión y amor hacia lo desconocido empezó nuestra aventura...la aventura del día a día...

Me despido de la entrada del Blog de hoy, con una frase que lo resume todo y que en este inolvidable país repiten constantemente, hakuna matata.


1 comentario:

  1. Hola, voy a Huruma con las hermanas de la caridad este verano. Me gustaría poder hablar contigo. ¿Tienes un email?
    Mil gracias
    María

    ResponderEliminar