viernes, 10 de enero de 2014

Biorremediación

La Revolución industrial marco un antes y un después en la historia no sólo porque supusiera un cambio en el modo de vida sino porque éste suceso constituyo el pistoletazo de salida para la generación y uso intensivo de muchos tipos de contaminantes. Contaminantes que en la mayoría de los casos no sabemos eliminar  y que la única forma de gestionarlos que conocemos en la actualidad es emplazarlos o enterrarlos en puntos correctamente aislados que imposibiliten fugas y por tanto contaminación en el medio.

Ejemplo de fitorremediación en una 
antigua planta de gas./ @Wikipedia
Por muy desolador que parezca el panorama en la actualidad cobra cada vez más fuerza una técnica de eliminación de contaminantes tales como hidrocarburos, residuos urbanos e industriales e incluso metales pesados, se trata de la biorremediación. Ésta técnica consiste en la eliminación de contaminantes como los que acabo de enunciar a través de diferentes organismos en función de los cuales recibe su nombre.

La fitorremediación consiste en la eliminación de contaminantes del medio a través de plantas que los absorben e incorporan a su metabolismo. Las plantas han sido ampliamente utilizadas como desalinizadoras de campos de cultivo o como descontaminantes en minas abandonadas,  incluso de carbón, donde abundan los bifenilos policlorados. Las plantas pueden utilizarse como fitorremediadoras tanto en medio terrestre como acuático (Rizofiltración).


Otro de los organismos utilizados en biorremediación son los hongos, conociéndose ésta como micorremediación. Los hongos actúan a través de sus micelios filtrando los contaminantes y otros residuos que se encuentran en el subsuelo gracias a su actividad metabólica. Un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana de Ciudad de México revela que hay un tipo de hongo llamado Pleurotus ostreatus capaz de degradar completamente pañales, gracias a su actividad enzimática, en tan sólo 4 meses.

Deinoccocus radiodurans
./@wikipedia
Aunque parezca difícil de creer las bacterias que habitan en el medio son una pieza clave del proceso de degradación. A través de la bioaumentación se consiguen cepas en el laboratorio, que tras ser mejoradas genéticamente, son altamente eficaces en la detoxificación del medio. Además estas bacterias deben de ser estimuladas mediante la inoculación al medio de nutrientes para iniciar su actividad filtradora. Un ejemplo de éste tipo es de la bacteria Deinoccocus radiodurans, un organismo altamente resistente a la radiación y que tras ser mejorado genéticamente fue empleado para digerir el tolueno y mercurio procedente de vertidos nucleares.


Como podéis ver, aunque la naturaleza no está preparada por sí misma para eliminar todas las sustancias tóxicas y contaminantes que vertemos a ella, es en el propio medio donde debemos depositar nuestras esperanzas para alcanzar un desarrollo sostenible real. Un desarrollo sostenible que nos permita una explotación responsable de los recursos así como una eliminación eficiente de los subproductos generados en el proceso.

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