viernes, 1 de agosto de 2014

Low Line: un parque subterráneo para Nueva York


La idea nació a mediados de 2011, cuando James Ramsey y Dan Barasch se enteraron que bajo el Lower East Side, barrio en el que algunos de ellos residían, yacía escondida una terminal de tranvía que llevaba vacía casi seis décadas. Preocupados por la falta de espacios verdes en la ciudad, pensaron que utilizando la tecnología adecuada ese espacio abandonado de más de 6.000 metros cuadrados podría convertirse en un parque subterráneo dotando a la ciudad de  Nueva York  de  un nuevo pulmón, en el que además la comunidad pueda participar en actuaciones, exposiciones de arte y eventos de gran variedad.

El proyecto se conocido como LowLine arrancó en 2012 después de una exitosa recaudación de fondos, 155.186 euros entre más de 3.300 personas gracias a la web Kickstarter  y su finalización está prevista para el año en 2018. 


"A todos nos sorprendió el éxito de la idea”, explica el arquitecto Ramsey, "al principio muchos pensaron que era absurdo construir un parque bajo tierra pero en el barrio ha generado mucha excitación". 

Los creadores de Lowline se inspiraron en el éxito de High Line: el parque construido en torno a unos raíles abandonados y que ha revitalizado el oeste de Manhattan desde su apertura en junio de 2009.


Lowline promete ser innovador por llevar energía solar a una de las zonas menos verdes en todo Nueva York. Para que esta tecnología funcione, la luz del sol será recogido por una serie de paneles de vidrio conocidos como "tragaluz a distancia" para canalizar la energía en lugar subterráneo del parque. Esto permitirá el crecimiento de los árboles y la vegetación, y mejorar la experiencia del parque para aquellos que planean visitar.


 "Es una tecnología que existe y que ahorraría mucho dinero en electricidad", explica Ramsey, "yo lo llamo luz solar por control remoto y es tan potente que los árboles podrían hacer la fotosíntesis como si no estuvieran bajo tierra".



Los parques promueven la vida comunitaria y elevan la calidad de vida de las personas que viven a su alrededor, además de fortalecen el tejido social de las comunidades al brindarles un espacio en el que pueden hacer deporte, convivir y relajarse. Para ciudades muy pobladas, esta tecnología podría ser una solución.
En mi opinión, la única solución a la deforestación pasa por la concienciación y la prevención.
¿Creamos parques artificiales mientras continuamos destruyendo los naturales?...






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